Una vez más, nos sentimos obligados a seguir comentando las retribuciones y dietas que se acaban de asignar nuestros ediles populares del Ayuntamiento de Sahagún con su alcalde a la cabeza; y máxime teniendo en cuenta el mensaje que lanza su líder nacional D. Mariano Rajoy insistiendo en la seriedad, austeridad y transparencia.
Entenderíamos, a pesar de ser estos tiempos peores, que hubiesen seguido con la dinámica de corporaciones anteriores, manteniendo las limitaciones tanto en la cuantía global cuanto en las asignaciones concretas por asistencia; no nos esperábamos que, estando nuestro ayuntamiento como está, con deudas por todas partes (inclusive pendientes de pago la totalidad de las asignaciones de alcalde y concejales de los últimos seis años), se tomen el atrevimiento de incrementar los gastos por este concepto en casi un 300% como acreditaremos en su momento, por mucho que intenten negarlo. ¿Dónde está la honradez, austeridad y ejemplaridad que es columna vertebral del discurso del sr. Rajoy?
En el último Pleno, Don Emilio Redondo criticó de forma furibunda, como argumento para justificar sus excesos, la reclamación que habían presentado por escrito meses atrás, los concejales del PSOE y de la UPL , solicitando las cantidades adeudadas a los mismos por asistencias a sesiones en los últimos 4-5 años; todo ello en base a los acuerdos adoptados por el Pleno de la Corporación ( y con sus votos); los acuerdos están para cumplirse en tiempo y forma; por eso es criticable la adopción de acuerdos improcedentes o en exceso gravosos para las arcas municipales como el que criticamos; pero para el sr. Redondo, al parecer, esa regla no rige; se acuerda lo que se acuerde y de lo acordado se cumple lo que estime conveniente su santa voluntad, cómo y cuándo le parezca oportuno; y eso no es así.
Desde la existencia de nuestra Constitución, en Sahagún, el único alcalde que “ha hecho de su capa un sayo” (es decir, lo que le ha venido en gana), ha sido el sr. Redondo que no ha pagado ni un céntimo a sus concejales ( al menos a los de la oposición) enlos casi cinco años de su
mandato;lo malo es que reconoce que se les debe y tampoco ha querido renunciar a ello como le propuso el portavoz de la UPL; nosotros entendemos que, o se cobra lo atrasado antes de percibir las nuevas retribuciones o se renuncia a ello; lo que no puede ser es que quede “en el limbo de las deudas” a ver cuando el sr. Redondo estima conveniente hacer frente a ese pago con preferencia a otros.
En cualquier caso, el egoísmo del que han hecho gala los concejales populares de nuestro Ayuntamiento, asignándose dedicaciones y dietas escandalosas, en estos crudos tiempos que nos toca vivir, es difícilmente aceptable para nuestros vecinos.
Hace unos días, en TVE 2 se dio a conocer una noticia que por su ejemplaridad y generosidad merece recordarse y que contrasta con el egoísmo del alcalde y concejales populares en Sahagún.
En el pueblo granadino de Dúrcal (municipio de unos siete mil habitantes), su alcalde ha renunciado a su sueldo y los concejales con dedicación exclusiva han aceptado una reducción de un 30%, a la vista de la difícil situación económica de muchos de sus vecinos; con ello, y otras ayudas públicas, llevaron a cabo 20 contrataciones temporales que aliviarán la situación de otras tantas familias; eso es preocuparse por los problemas del pueblo.
Desconocemos el color político del alcalde en cuestión; pero su ejemplo ahí está: No nos resistimos a transcribir unas frases de su “saluda” en la toma de posesión que reflejan su coherencia: …………. “Desde mi niñez me enseñaron valores que en mi trayectoria personal, profesional y política me han sido de enorme utilidad. La honradez, la austeridad y la transparencia fueron algunos de esos valores, que seguirán siendo referentes en mi actuación diaria como alcalde de Dúrcal, y la del Gobierno de Dúrcal. Como humano, cometeré errores, por los que os pido disculpas anticipadas, pero tened por seguro que mi esfuerzo, dedicación y trabajo siempre irán encaminados para mejorar las condiciones de vida de todos y cada uno de los hijos de nuestra querida tierra.”
Ahí es nada: A ver si cunde el ejemplo; si así fuese, seguro que la valoración del pueblo sobre los políticos, cambiaría de signo.

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